sábado, 22 de marzo de 2014

Bienaventuranzas de María

BIENAVENTURADOS SI EN LAS PRUEBAS Y DIFICULTADES SABEMOS
DECIR AMÉN
Bienaventurados nosotros si como Ella, que confió plenamente en Él en medio de las pruebas y dificultades de la vida y supo decir cada día con más hondura y radical confianza: “Hágase en mí según tu palabra” seamos capaces de crecer y cultivar juntos en familia, en grupo, en comunidad, esa Palabra dicha para cada uno, aceptando, descubriendo, asumiendo en toda su profundidad ese beneplácito amoroso de Dios.

BIENAVENTURADOS SI NOS ADHERIMOS A CRISTO, CAMINO Y VERDAD
DE NUESTRAS VIDAS
Bienaventurados nosotros si como Ella, llena de Gracia, que está permanentemente presente en el misterio de Cristo, pegada y adherida a Él en todo su peregrinar (terrestre y celeste) y al mismo tiempo, de modo discreto, pero directo y eficaz, hacemos presente a los hombres el misterio de Jesucristo doloroso, muerto y resucitado. Quien cree en Él no muere, vive para siempre.

BIENAVENTURADOS SI LA ACOGEMOS EN EL ESPACIO MÁS ÍNTIMO
DE NUESTRO SER
Bienaventurados nosotros si como auténticos discípulos de Cristo, como Juan al pie de la Cruz, vivimos esta dimensión mariana, mediante una entrega filial y confiada a la Madre de Dios, iniciada con el testamento del
Redentor en el Calvario, “acogiéndola entre las cosas propias” e introduciéndola en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su yo humano y cristiano. Vivir en Él.

BIENAVENTURADOS SI VEMOS EN ELLA EL MODELO DE UNA PERSONA
PLENA Y REALIZADA
Cultivando los más altos sentimientos de que es capaz el corazón humano: la oblación total del amor, la fuerza que sabe resistir los más fuertes dolores, la fidelidad sin límites, la laboriosidad infatigable y la capacidad deconjugar la intuición penetrante con la palabra de apoyo y de estímulo. El verdadero sentido de la mujer que la Iglesia descubre a la luz de María. “Tú, que para asombro de la naturaleza humana, has dado el ser humano a tu Creador”.

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